Los 10 puntos oscuros de las impresoras 3D

La impresión en 3D tiene el potencial de ser un invento revolucionario pero también perturbador. Es innegable que las impresoras en 3D abren un mundo de posibilidades. Sus defensores argumentan que estas pequeñas máquinas hogareñas les van a permitir a diseñadores y creativos dar rienda suelta a una catarata de ideas. Y que van a poder construir cualquier cosa que imaginen, desde anillos para la cortina de la ducha a obras de arte e incluso automóviles.

Los defensores de la impresión 3D nos dicen que todavía no se ha desarrollado la tecnología para sustituir a los procesos de fabricación completos, por lo que en su formato actual la tecnología 3D sirve para ahorrar en materia de prototipos, residuos y emisiones provocadas por el transporte.

Pero si nos enfocamos solo en la infinidad de usos de esta tecnología, desde lo artístico a lo mundano, ignoramos el panorama más amplio: la impresión en 3D tiene el potencial de ser un invento revolucionario pero también perturbador.

¿Quién es el responsable si nos lastimamos usando un casco impreso en 3D?

¿Qué va a pasar cuando llegue el momento en el que millones de personas podamos hacer, copiar, intercambiar, comprar y vender todos los objetos cotidianos que pueblan nos rodean? Será el fin de las grandes tiendas de artículos para el hogar? Por ejemplo.

A la agonía de las tiendas al por menor y las fábricas le seguirá la de los gobiernos. Cada vez menos ciudadanos obtienen sus ingresos a partir de los trabajos tradicionales y fáciles de tributar, y los grandes contribuyentes corporativos se escabullen. Sin un gran negocio, un gran gobierno no puede funcionar.

Peligros

Hay un “lado oscuro” de la impresión 3D. Las impresoras 3D son todavía máquinas potencialmente peligrosas y que provocan desperdicios y su impacto social, político, económico y ambiental aún no se han estudiado ampliamente.

Podemos citar 10 peligros del uso de la impresión 3D

  1. Las impresoras 3D consumen mucha energía. Cuando derriten plástico con calor o láser, las impresoras 3D consumen alrededor de 50 a 100 veces más energía eléctrica que el tradicional moldeo por inyección empleado para hacer un artículo del mismo peso, según un estudio de la Universidad de Loughborough.
  2. Contaminan. Mientras calientan el plástico e imprimen pequeñas figuras, las máquinas utilizan filamentos PLA que emiten 20 mil millones de partículas ultrafinas por minuto y filamentos ABS que emiten hasta 200 mil millones de partículas por minuto. Estas partículas pueden depositarse en los pulmones o el torrente sanguíneo y plantean riesgos para la salud, según un estudio del Instituto de Tecnología de Illinois, EE.UU.
  3. Dependen de los plásticos. Las impresoras 3D usan dos tipos de plásticos: el PLA es biodegradable, pero la mayoría utiliza filamentos ABS, que contaminan. Todos los restos de plástico producidos por la impresión van a parar a la basura.
  4. Problemas de derechos. La impresión 3D abre la puerta el mercado negro de productos ilegales. Esta potencial situación de piratería digital es comparable a la forma en que internet desafió los derechos de autor de la industrias del cine y la música, las marcas comerciales y las descargas ilegales.
  5. Vacío legal con las armas. La primera arma 3D impresa con éxito es una noticia vieja, pero sus ramificaciones son muy importantes. Hay empresas apareciendo por todo el mundo tratando de vender estas armas. Algunas de ellas pasan los detectores de metales.
  6. Responsabilidad de los fabricantes. Si una persona dispara un arma de fuego impresa en 3D y lastima o mata a alguien, apuñala a alguien con un cuchillo impreso en 3D, o se rompe el cuello mientras andaba en una bicicleta con un casco impreso en 3D, ¿quién es el responsable? ¿El propietario de la impresora, el fabricante de la impresora o la persona irresponsable que pensó que era una buena idea producir y utilizar un producto no probado?
  7. Bioética. La impresión de cartílagos ya es bastante común y se multiplican los casos como el de la empresa Organovo, que está imprimiendo células del hígado y del tejido del ojo. Las conversaciones sobre las cuestiones morales, éticas y legales que rodean el bioprinting – “impresión de partes del cuerpo”- recién empiezan.
  8. Drogas impresas en 3D. El montaje de compuestos químicos a nivel molecular utilizando una impresora 3D es posible. Es un muy largo camino por recorrer que podría permitirles a los químicos crear muchas drogas, desde la cocaína al ricino.
  9. Riesgos de seguridad nacional. La falta de regulación respecto a las impresoras 3D abre vacíos legales que podrían comprometer la seguridad de los países y provocar hechos de violencia.
  10. Seguridad de los objetos que toman contacto con comestibles. Se puede imprimir un tenedor o una cuchara en 3D, pero si se utiliza plástico ABS, este material no está libre de BPA (bisfenol-A), una sustancia prohibida en varios países. Además, muchas impresoras 3D tienen espacios donde las bacterias pueden crecer fácilmente si no se limpian adecuadamente.

La impresión 3D es claramente una de las nuevas promesas de la tecnología. Pero, ¿deberían estar preocupados los políticos, los gerentes… y nosotros mismos?

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