Impresora con tarjeta de red o sin tarjeta de red

Hoy al SAT nos ha llegado una consulta de un cliente que estaba pensando en renovar las tres impresoras que tenía en su despacho. Se trata de un profesional autónomo que tiene contratado a dos empleados haciendo tareas comerciales;  de este modo cada uno de ellos, en su oficina, tiene una impresora de uso local. Por ahorrar costes, se planteaba, comprar una sola impresora que soportará mayor carga de trabajo pero con tarjeta de red, de tal modo que con ella los tres puedan trabajar. La duda que tenía es si realmente le convenía comprar una sola impresora con tarjeta de red o tres de uso local.

 

Vamos a intentar explicar ventajas e inconvenientes.

Algo que observamos en muchas empresas es la existencia de impresoras de puesto, que están ligadas a un puesto de trabajo generalmente destinado a la atención al cliente y de impresoras de red; por tanto ambas modalidades coexisten sin interferencias. Lo que debemos valorar en la elección entre impresora de red o impresora local es la búsqueda del ahorro y la máxima productividad. Y es que, en muchas ocasiones, nos centramos en buscar el mejor coste por página para impresoras de red que luego son infrautilizadas porque hemos decidido implantar impresoras de puesto para todos aquellos usuarios que atienden al público de manera que no tengan que levantarse hasta la impresora de red para recoger los documentos que han enviado a imprimir.

Reconozco que, como trabajador, es más cómodo si estás atendiendo a alguna persona no tener que acercarte hasta la impresora de red para recoger unos documentos que tiene que firmar el cliente. Pero a la vez si lo que buscamos es el ahorro tenemos que tener en cuenta varias alternativas, y sobre todo cuantificar qué impresora es más económica a la hora de imprimir un documento.

Está claro que todo tiene unos límites y si tenemos varios puestos de atención al público, pueden compartir entre todos una impresora que les quede cercana. No es lógico, que tengan que alejarse mucho y perder de vista al cliente, sobre todo porque se crea una situación incómoda y porque perdemos tiempo. También debemos considerar si estamos todo el día atendiendo al público o sólo lo hacemos de forma más esporádica.

Por lo tanto debemos buscar un equilibrio. Hoy en día impresoras de red las hay relativamente económicas y podemos compartirlas entre varios puestos de forma que no tengan que moverse mucho y a la vez evitamos tener una impresora local en cada puesto. Si lo hacemos cuando tengamos que renovar el parque de impresoras sin duda conseguiremos un ahorro importante en nuestras empresas.

Tampoco es conveniente dejar a toda la empresa dependiendo de una única impresora, puesto que ante un problema técnico o un consumible agotado seguro, se nos presenta un serio problema. Y esto es muy frecuente que suceda, ya que cada vez mas las empresas trabajan sin stocks de consumibles jugando con la inmediatez que provoca la gran cantidad de oferta que hay en este sector. Por lo tanto lo ideal para nuestro cliente es conservar una de las impresoras locales, por ejemplo la suya, que puede sustituir en caso de emergencia a la impresora de red que usarán habitualmente él y sus dos trabajadores.

Una curiosidad: sabéis que un trabajador que tiene una impresora en red imprime menos que si la tiene de uso local. Sabéis por qué? Como pista os diré que no tiene nada que ver con la grabación del registro de impresiones que realiza cada puesto de trabajo.

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